jueves, 5 de mayo de 2011

HISTORIA Y GOBIERNO: A. J. Tomlinson

Ambrose Jessup Tomlinson nació el 22 de septiembre de 1865 del matrimonio de Milton y Delilah Tomlinson. Un niño muy pequeño y frágil, evidentemente estuvo muy enfermizo por varios años.
A medida que crecía hacia la etapa de joven adulto, se notaba que él era un típico muchacho granjero. Se crió cerca de Westfield, Indiana y asistía a la escuela durante el invierno y trabajaba con su padre en la finca durante la primavera y el verano. Aunque muy pequeño en estatura para su edad, él parecía cubrir tal defecto mediante su constante entusiasmo y actividad.
A sus veinte años de edad, se envolvió mucho en los asuntos políticos de su época. Con una tremenda demostración de celo y dedicación, hacía esfuerzos incansables en pro de su partido y sus candidatos. Probablemente él hubiera logrado una carrera política extensa si ciertas cosas no hubieran ocurrido, las cuales cambiarían la dirección de su vida. Durante su niñez, ni A. J. Tomlinson ni sus padres tenían mucho que ver con los servicios religiosos y mucho menos con su asistencia a los mismos. En sus años de estudio en la escuela superior, la mayoría de sus compañeros de clase se habían convertido al cristianismo durante un avivamiento espiritual particular, pero él rehusó seguir su ejemplo. La experiencia religiosa más temprana en su juventud fue el incidente desconcertante que tuvo a la edad de doce años.
Un día, mientras mi padre y yo estábamos solos en el campo como a una milla de nuestro hogar, aserrando un gran tronco... escuché a alguien que me llamaba por mi nombre; como si hubiera sido mi padre. El que llamó, lo hizo usando mi nombre familiar, mi diminutivo, pero mi papá dijo que él no me llamó. Pasados unos cuantos minutos, volví a escuchar la misma voz y el mismo nombre. Otra vez mi papá dijo que él no pronunció ni una sola palabra. Me quedé en estado de asombro. Después de un silencio de varios minutos, la voz volvió a dejarse escuchar, con aquella familiaridad que es sólo reconocida por los vínculos familiares más íntimos. Mi padre aun manifestó que él no me había llamado ni pronunciado mi nombre.
Estaba desconcertado, y aunque nunca hablé del asunto a nadie, y mi papá nunca dijo nada, ello fue suficiente para despertar una naturaleza que nunca antes había sido tocada, y fue despertada para jamás volver a dormir.

Aunque él fue motivado espiritualmente por esta experiencia, no fue hasta doce años más tarde que aceptó el llamado en su vida. Mientras trabajaba en el campo, comenzó a formarse una tormenta y una gran lluvia empezó a caer. Los hombres que trabajaban con él corrieron hacia el granero para protegerse de la lluvia, mientras él corría hacia su casa para estar con su esposa. Lo más natural era que deseara estar con su joven esposa, puesto que se habían casado hacía unos cuantos meses (el 24 de abril de 1889, con Mary Jane Taylor).
Tomlinson apenas escapo de recibir daño físico y posiblemente la muerte cuando un rayo cayó sobre la casa. Este bajó por la chimenea de la estufa de cocinar, salió fuera a través de la estufa, retrocediendo por el techo y solapadura de las tablas. A. J. Tomlinson escapó del rayo por unos cuantos pies.
Este fue el comienzo que guió a su conversión. Después de cenar esa noche, él y su esposa oraron y leyeron las Escrituras juntos por primera vez. Esto marcó el principio para las muchas oraciones y devocionales familiares que seguirían en sus vidas. Así que, al cumplir sus veinticuatro años, A. J. Tomlinson vino a estar bajo una nueva dirección, ya que aceptó la fe que controlaría y sería el todo en su vida.
Después de convertirse, él no sabía a qué iglesia asistir. Halló que las diversas iglesias eran algo diferentes; así que decidió asistir a la más cerca que quedaba de su hogar por conveniencia. Muy pronto la iglesia reconoció su habilidad como líder y lo nombraron superintendente de la Escuela Dominical. Con su celo y entusiasmo, logró en poco tiempo doblar la asistencia de treinta a sesenta en la Escuela Dominical.
La Escuela Dominical no sólo experimentó crecimiento, sino que toda la iglesia comenzó a sentir los efectos de su entusiasmo por el Señor. Se desató un avivamiento en los servicios de oración que se conducían, y dado a que no había un evangelista que predicara, A. J. Tomlinson comenzó a ejercer su ministerio. Este no fue el mensaje dinámico y conmovedor que siguió más tarde en su ministerio, sino más bien una conversación sencilla y algo nerviosa. El se levantó para hablar y se atemorizó tanto que perdió su texto completamente y no lo pudo hallar.
En su desesperación, sus ojos recorrieron las páginas de la Biblia, encontró un verso de la Escritura y comenzó a hablar algo de éste "balbuceando articulaciones". A pesar de la elocuencia o la falta de ésta, Dios bendecía su ministerio y la gente buscaba a Dios.
En este período de tiempo, 1889-1898, A. J. Tomlinson comenzó a ver la necesidad de recibir la experiencia de la santificación. El empezó a buscar a Dios con vehemencia. Mientras asistía a una Escuela Bíblica en "Mount of Blessing" (Montaña de la Bendición) Cincinnati Ohio fue llamado "el prevalecedor" por sus compañeros de estudio, debido a sus extensas oraciones prevalecientes. Puede que fuera para esta ocasión que tal vez el deseo por la experiencia de la santificación comenzara a florecer en él. Fue probablemente en el 1893 que recibió la experiencia de la santificación. El dice lo siguiente al respecto:
" ... Comencé a sostener un conflicto tremendo con el 'viejo hombre', con el cual tuve una lucha violenta. Peleé y luché con él día y noche durante varios meses. El cómo conquistarle, era algo que desconocía. Nadie podía decirme o darme ánimo. Tenía algunos pensamientos serios respecto a erigir una caseta pequeña en medio del campo, donde pudiera estar solo con Dios y la Biblia.
Nadie me pudo ayudar; así que, no quería estar donde estuvieran ellos. Estaba sembrando maíz y supongo que oré en casi cada surco y en casi todo el campo. Aunque trabajaba día…A vece salía de la casa por las noches y permanecería orando por horas.
Escudriñé la Biblia y oré muchas noches hasta la media noche, y otras veces hasta las dos de la madrugada, y luego me levantaba temprano para ir a trabajar al otro día. Al fin llegó la lucha conclusiva. Fue una lucha mano a mano, y los demonios del infierno parecían reunir sus fuerzas y sus formas espectrales y alaridos furiosos, sin duda que habrían sido demasiado para mí si el Señor del cielo no hubiera enviado un ejército de ángeles para ayudarme en esa hora horrible de peligro.
Pero fue el último gran conflicto, y pude manejarlo a través de una gracia peculiar, colocando la espada en él hasta el cabo. Eran las doce en punto del mediodía. Clamé con toda la amargura de mi alma: ¡Ahora! ¡Ahora! ¡Tienes que ceder ahora! ¡Ahora! Sentí que el viejo hombre se debilitaba y temblaba. Mantuve la espada clavada en él totalmente, y jamás le dejé ir. Aquella espada de dos filos estaba efectuando su obra mortal. No me dio absoluta pena o compasión. No le mostré cuartel.
Allí estábamos en aquella altura cuando repentinamente descendió de arriba, así como un trueno de los cielos, un poder sensacional que culminó el conflicto, y allí yacía el viejo hombre muerto a mis pies. Al fin estaba libre de sus garras. ¡Gracias a Dios!"
Unos cuantos años después de haber recibido esta experiencia, A. J. Tomlinson fue bautizado en agua. De hecho, él sería bautizado dos veces en esa temprana edad de su vida. El recibió su bautismo en agua por un tal Sr. Gleason el 30 de octubre de 1897, en el Río Androscoggin. El sería bautizado por segunda vez en el 1901 mientras asistía a una convención en Shiloh, Maine.
A. J. Tomlinson continuó buscando a Dios y no pasó mucho tiempo antes de que el llamado a las misiones llegara a su corazón. El llamamiento le guió primero a su familia. El invitaba a su familia a su hogar y tuvo éxito en ganarlos para la fe en Jesucristo. Obtuvo la victoria en su hogar y ahora el reto le guiaría al campo misionero. El primer viaje misionero de A. J. Tomlinson comenzó el14 de julio de 1889, cuando llegó a Murphy, Carolina del Norte. En octubre del mismo año, él se mudó con su familia a Culberson, Carolina del Norte, donde ministró a las personas que habitaban alrededor de las montañas. El misionero laboró en las áreas montañosas de Georgia, Tenesí y Carolina del Norte. En colaboración con su amigo J. B. Mitchell, a través de la Sociedad Bíblica Americana, Distribuyó Biblias, Nuevos Testamentos, literatura cristiana y ropa a los necesitados.
Mientras servía en esta capacidad y viajando por los caminos montañosos en su caballo, visitó cientos de familias diferentes. Pronto se dio cuenta de las grandes necesidades de las gentes. Para su asombro, descubrió que un gran número de niños y niñas que llegaban a la adolescencia no sabían leer ni escribir. En la última parte del año 1899, él decidió ayudar estos niños.

Sin tener apoyo financiero o donación de alimentos al principio, él alimentó, vistió y proveyó la escuela para ellos gratuitamente. Para fines del primer curso, el número de estudiantes había aumentado a veinticuatro. El segundo curso con veinte o treinta alumnos, fue conducido desde el 7 de enero hasta el 28 de junio de 1901. El tercer curso, con veinticinco alumnos, fue conducido desde el 7 de octubre de 1901 hasta temprano en la primavera del 1902. Durante este período de su primer viaje misionero, una publicación titulada "Las Zorras de Samsón", se imprimió para mantener informados a aquéllos que estuvieran interesados en el campo misionero. Esta fue impresa en ambos lados de una hoja de papel de once por dieciséis pulgadas, la cual fue doblada en un pequeño folleto de ocho páginas. La primera edición se publicó el día 1 de enero de 1901. El pequeño folleto fue bien recibido y la lista de subscripciones aumentó hasta 620 para enero del1902. "Las Zorras de Samsón", la primera de cuatro publicaciones editadas por A. J. Tomlinson, sería publicada por casi dos años antes de que dejara de existir cuando él regresó a Indiana.

Otra nota de interés en su primer viaje misionero fue el deseo del misionero de edificar un orfanatorio de mármol, en el 1902, de una cantera de mármol abandonada. Por alguna razón desconocida, el orfanatorio nunca fue terminado y la familia Tomlinson se mudó a Elwood, Indiana en noviembre de 1902, terminando así su primer viaje misionero. Permaneció en Indiana solamente un corto período de tiempo antes de comenzar su segundo viaje misionero el miércoles 27 de mayo de 1903. Su esposa e hijos le seguirían a Culberson, Carolina del Norte. Fue durante este segundo viaje misionero que las encrucijadas de la Iglesia de la Santidad en los Campos del Arroyo, A. J. Tomlinson y la revelación de Dios, se encontrarían el 13 de junio de 1903.

Poco después de llegar a Culberson, la pequeña banda de adoradores le invitó al hogar de W. F. Bryant para un período de estudio bíblico. El había conocido el grupo previamente en sus viajes a las montañas. Una vez se detuvo para abrevar su caballo en el Arroyo de Shoal en el Condado de Cherokee, Carolina del Norte durante uno de sus primeros viajes, y entabló una conversación con dos niños que estaban sentados sobre un tronco que atravesaba el arroyo de un lado a otro. Después de explicarle su razón de estar en el área, uno de los muchachos le sugirió que conociera a su padre, quien, según el muchacho, era muy religioso. Tomlinson siguió al muchacho hasta su casa donde conoció a la familia W. F. Bryant por primera vez. Más tarde fue invitado a su hogar en varias ocasiones para predicar a los que se reunían para los servicios.

Aunque se habían conducido muchos servicios de la Iglesia de la Santidad en los Campos del Arroyo en el hogar de W. F. Bryant, no hubo ninguno, en el pasado o en el futuro, tan importante como el del 13 de junio de 1903. Fue como si otra parte del cuadro cayera en su preciso o exacto lugar, a fin de que la profecía de Dios se cumpliera a su tiempo. El pequeño grupo de adoradores sinceros estaba allí; el dedicado varón de Dios estaba en posición, y todo lo que se necesitaba para hacer del cuadro algo reconocible era la revelación de Dios. La encrucijada donde Carolina del Norte, el día 13 de junio de 1903.

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