miércoles, 18 de mayo de 2016

Perfectamente Paciente


"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa" (Stg. 1:2-4). Vivimos en un mundo obsesionado con gratificación instantánea. Muy pocos están contentos en esperar por algo. La gente es impaciente en el tráfico, en la fila de comprar comida, obtener posesiones materiales, etc. Claro, todos los esfuerzos de apurar o apresurar las cosas no es malo.

 
Como cristianos, ser pacientes y estar contentos son virtudes de la experiencia de nacer de nuevo que depende en nuestra fe. Cuando estamos confiando en Dios por nuestra suficiencia, Su Palabra nos dice que con Él no hay nada demasiado difícil. Tenemos que simplemente tener fe en Sus promesas y estar contentos en esperar por su Liberación. El enemigo de nuestras almas continuamente intenta convencernos que a Dios no le importa o que Él nos está dejando sufrir como castigo por Su disgusto con nosotros. Claro que el hijo de Dios debe reconocer esa voz como una mentira y la voz del enemigo de nuestras almas. "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis" (Mt. 21:22). Tenemos la seguridad de Cristo de que lo que pidamos en oración, creyendo, lo recibiremos. Cuando creemos las palabras de Cristo tenemos que estar preparados y dejar que la paciencia tenga su perfecta obra, y estar feliz en esperar en el Señor. Cristo tal vez no conteste nuestra oración cuando queremos que lo haga, pero podemos estar seguros de que Él lo hará justo a tiempo. "Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta recibir la lluvia temprana y tardía. Tened también vosotros paciencia, confirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca" (Stg. 5:7-8). Ser perfectamente paciente, involucra fe inquebrantable en la Palabra de Dios y el hecho inmutable de que Él no puede mentir, Su palabra es verdaderamente Su garantía.

 
La impaciencia solo genera falla espiritual porque manifiesta la falta de fe. Sin fe es imposible agradar a Dios ya que es esencial para la victoria espiritual. “Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le ahí, y que es galardonador de los que le buscan" (He. 11:6). No podemos separar la fe de la paciencia como cristianos tenemos que manifestar nuestra fe por nuestra paciencia. Abraham el patriarca de la fe, fue un ejemplo al demostrar su paciencia a través de la fe. Dios le prometió a Abraham una tierra que fluía con leche y miel como herencia, sin embargo, durante su vida él era peregrino y advenedizo en la tierra prometida. Él nunca indico ninguna impaciencia o duda en la promesa de Dios. Él fielmente confió en la Palabra de Dios. No debemos dejar que la longanimidad de Dios nos cause dudar en la pronta venida de Jesucristo. Algunos cristianos en su falta de entendimiento de las señales de los últimos días de las cuales hablo Cristo, se dejan ser llevados por la impaciencia, creyendo a aquellos que dicen saber el tiempo exacto que Cristo regresará. Otros fallan en mostrar paciencia perfecta al cansarse y abrazar las palabras de 2 Pedro 3:4, "Y diciendo; ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." Tenemos que tomar la Palabra de Cristo cuando nos advierte a "también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis." Al ser perfectamente pacientes, podemos evadir el ser vencidos por el cansancio y poder continuar haciendo el bien como manda la Palabra de Dios. Cualquier obstáculo que enfrentemos tenemos que siempre recordar que el Señor siempre está a tiempo, así que tome consuelo en las palabras del Salmista en Salmos 27:14," Aguarda a Jehová, Esfuerzate y aliéntese tu corazón. Sí, es-pera a Jehová."

 
Robert F. Strong, Secretario de Campo General y Coordinador de Escuela Dominical






 

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